Resumen del VII FNDR del pasado 27 de febrero «formación para los profesionales del sector agroalimentario»

El pasado día 27 en el Auditorio de Feria de Zaragoza tuvo lugar el segundo bloque temático del VII Foro Nacional de Desarrollo rural, «Formación para los profesionales del sector».

La evolución tecnológica en el campo es vertiginosa y, en cambio, la adaptación humana es muy lenta

José Antonio Domínguez, gerente Comercial de Negocio Agroalimentario de Ibercaja, encargado de introducir este bloque, expuso los “Retos de la formación profesional agroalimentaria ante un marco de competencias cambiantes. Lifelong learning”. «¿A qué se enfrentarán los profesionales agrarios?». Y Explicó que se entra en una nueva época, la de los datos, agricultura inteligente. Pero sobre todo estamos ante un cambio muy rápido. Dice que la velocidad es lo que marca la evolución.

Estamos en un momento en el que hay que hablar de globalización, cambio climático, sostenibilidad, economía circular, digitalización,etc.

E incluso conceptos que no son nuevos adquieren importancia, como es el caso de la agricultura ecológica, agricultura de conservación, gestión integrada de plagas y bienestar animal.

También hay que estar pendientes de las nuevas tendencias de consumo, con los alimentos funcionales, veganos y vegetarianos, comercio on line, etc.

Ante este escenario, hay que preguntarse qué papel se quiere jugar en la cadena de valor. Cita la expresión alianza de integración vertical, es decir, el régimen cooperativo como clave de futuro.

Considera fundamental la cooperación entre actores del sistema agroalimentario: Universidad, el propio sector, sociedad civil, administraciones públicas, empresas,etc.

Habló de invertir pero no sólo en bienes tangibles sino también en intangibles, como la formación y el conocimiento.

Dice José Antonio Domínguez que “el problema está en que la evolución tecnológica es vertiginosa pero en cambio la adaptación humana es lenta; hay que crecer en conocimiento, también en habilidades, y sobre todo la actitud debe ser la adecuada (porque la actitud es la que marca la diferencia)”. “Habrá que tener una visión estratégica para saber dónde estamos y dónde queremos estar, teniendo claro que lo más importante se produce en la tienda cuando el consumidor toma la decisión de comprar un producto y no otro”. Concluyó que son vitales la observación y la capacidad de adaptación.

Cecilia Gutiérrez, directora de la Escuela Agropecuaria y Agroindustrial del Instituto Profesional y Centro de Formación Técnica en INACAP – Universidad Tecnológica de Chile expuso la experiencia de la formación en Chile a través de su Universidad Tecnológica. Los centros académicos del INACAP están prestando especial atención al cambio climático, que se ha convertido en uno de los grandes desafíos del campo chileno. Se ha llegado a acuñar la expresión agricultura climato-inteligente. “La tecnología que se va incorporando al campo está provocando que muchos jóvenes estén volviendo a la agricultura”.

Muchos alumnos del INACAP proceden de familias sin formación superior, de clase baja o media-baja, que han sufrido previamente fracaso escolar, y que ésta es su primera experiencia de educación superior. “La formación agraria se basa en el estudio de problemas, proyectos, etc. Con un enfoque colaborativo; y con perfiles de profesorado que sean adecuados a las necesidades de cada territorio local”. “Se da importancia a la progresión del alumno, con una estrategia nacional de asesoramiento, tutorización, etc. Con un trato personalizado de acompañamiento al alumno; esto ha permitido reducir el abandono de los estudios”.

La ponencia de Jaume Sió, subdirector general de Transferencia e Innovación Agroalimentaria de la Generalidad de Cataluña lleva por título “Modelo de formación de incorporación de jóvenes agricultores”. Cataluña cuenta con 14 escuelas agrarias dependientes del Departamento de Agricultura del Gobierno de Cataluña. Hizo una reflexión general que se orienta a que “hay que invertir en las personas, porque en una empresa lo más importante es la persona que la lleva”.

Respecto a la formación que se imparte, se analiza el perfil del alumno y qué quiere hacer, en el sentido de estudiar el proyecto que quiere poner en marcha. Se establece un itinerario de formación de 400 horas.

La formación tiene una parte tecnológica y otra de gestión empresarial, centrándose en la toma de decisiones, anticipando lo que después va a tener que ejercer en el día a día.

En cuanto al perfil del alumno, reconoció que “la realidad de Cataluña es que la mayor parte de los futuros empresarios agrarios sólo tiene la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO)”.

Apuntó otro problema, las explotaciones se dimensionan para ser viables pero no se encuentra personal cualificado para trabajar en ellas.

Marta Rivas, directora del Centro Público Integrado de Formación Profesional de Movera se ocupa de “La Formación Profesional agraria”, lo primero que indica es su preocupación por lo que queda reflejado en el VII Foro Nacional de Desarrollo Rural. Se refiere a que el 70% de los agricultores no tiene capacitación técnica, sólo la experiencia práctica transmitida en el ámbito familiar.

Transmite esa preocupación porque los agricultores se tienen que enfrentar al nivel de tecnificación actual. Por ello habla de la importancia de la formación, que se convierte en imprescindible para el día a día del agricultor.

Aragón tiene tres Centros Públicos Integrados de Formación Profesional: Montearagón (Huesca); Movera ( Zaragoza) y San Blas (Teruel). Ofrecen ciclos formativos de grado medio y superior, con varias disciplinas en lo agroalimentario y en lo forestal. Los cursos son de unas 2.000 horas, de las que 400 se desarrollan de forma práctica en empresas.

Se ofrece al alumno la posibilidad de cursar la Formación Profesional Dual, con trabajo con contrato en empresas; y también se ofrece la posibilidad de acceder a estudios en otros países de Europa para tener una visión más global del agro.

En este Foro Alba García, gerente del Cluster Nacional de Ganado Porcino I+Porc se ocupa de “La importancia de la formación profesional en el sector porcino español”, presentó el Cluster Nacional de Ganado Porcino (I+Porc). Este sector es muy importante económicamente y vertebra el territorio nacional. El mensaje del sector es claro: “Hay que profesionalizarse al máximo, y eso se consigue con la transferencia de conocimiento”. El Cluster Nacional de Ganado Porcino quiere jugar un papel de conexión entre los distintos agentes del sector, el cual busca ser más competitivo (y allí entra en juego el conocimiento y la cooperación).

Alba García dice que I+Porc apuesta por la Formación Profesional Dual, adecuando la formación a la realidad de las empresas.

Apunta que hay un título de técnico de producción agropecuaria especializado en el sector porcino (se imparte en Ávila). Se quiere aplicar a otros territorios, como Aragón; habrá una reunión sobre este tema en marzo.

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