Mesas técnicas del X Foro Nacional de Desarrollo Rural
Dimensión empresarial, geopolítica y planificación patrimonial en el sector agrario
Las dos primeras mesas técnicas del X Foro Nacional de Desarrollo Rural, celebradas el 11 de febrero de 2026 en el salón de actos de Feria de Zaragoza, abordaron dos cuestiones clave para el presente y el futuro del sector agrario: la geopolítica de los sistemas agroalimentarios y la planificación fiscal y patrimonial en la empresa agraria. En ambas se puso de manifiesto la necesidad de ganar dimensión empresarial, profesionalizar la gestión y anticiparse a los cambios del entorno económico, normativo y familiar.
MESA TÉCNICA 1: GEOPOLÍTICA DE LOS SISTEMAS AGROALIMENTARIOS
Geopolítica de los sistemas agroalimentarios
La mesa comenzó con una visión institucional a cargo de Gonzalo Eiriz, quien subrayó que la producción y el comercio de alimentos se han convertido en factores estratégicos para los países, hasta el punto de que la alimentación es hoy un auténtico poder geopolítico. Recordó que, incluso, el acceso a los alimentos ha vuelto a utilizarse como arma de guerra, siendo las poblaciones de zonas en conflicto las más afectadas por la inseguridad alimentaria.
Eiriz señaló que las tensiones comerciales, la concentración de recursos, la volatilidad de precios, los conflictos geopolíticos y los retos climáticos obligan a repensar la interacción entre los distintos agentes del sistema agroalimentario. En este nuevo orden global, defendió que Europa y España deben apostar por un mundo que funcione con reglas, identificar estrategias comunes, anticipar riesgos y explorar soluciones que refuercen la posición de España en un escenario internacional cada vez más complejo.
Desde la óptica empresarial, Ángel Vallín, director comercial de Frutaria y Frutaria Innovación, explicó la estrategia de una empresa productora y exportadora de fruta integrada en el Grupo Samca, con unas catorce mil hectáreas distribuidas por distintos países. Detalló que el desarrollo de una nueva variedad frutal requiere once años de trabajo, hasta alcanzar características que aporten valor tanto al agricultor como al consumidor.
Vallín destacó que la innovación varietal, centrada en el sabor sin descuidar la apariencia, es clave para reactivar el consumo de fruta, que ha descendido debido al precio, a una percepción negativa de la calidad y a la fuerte competencia en los lineales. Subrayó que el sabor es el factor decisivo de compra, como se constata en ferias internacionales como Fruit Logistica, y que la excelencia del producto —en apariencia y gusto— es la única vía para fidelizar al consumidor, afrontar el cambio climático, respetar el medio ambiente y garantizar la sostenibilidad del sector.
Por su parte, Ignacio Atance, director del Servicio de Estudios de la Fundación Grupo Cajamar, ofreció un análisis estructural del sector agroalimentario. Señaló que, si bien la situación macroeconómica no es actualmente un problema, a nivel microeconómico persisten importantes debilidades: explotaciones envejecidas, déficits formativos y costes laborales crecientes.
Atance incidió en que muchas pequeñas empresas agrarias deben ganar dimensión, un proceso que exige fuertes inversiones y un mayor esfuerzo en I+D+i. Alertó de factores de incertidumbre como la previsible reducción del presupuesto de la PAC, pero lanzó también un mensaje positivo: la integración empresarial permite ganar estabilidad y la internacionalización, tanto en suministros como en ventas, ayuda a afrontar los retos presentes y futuros, siempre considerando adecuadamente el riesgo-país.
MESA TÉCNICA 2: FISCALIDAD EN EL MEDIO RURAL
Planificación fiscal y patrimonial en la empresa agraria
La segunda mesa técnica estuvo coordinada por José Antonio Domínguez, gerente comercial de Negocio Agroalimentario de Ibercaja, quien enlazó directamente con la mesa anterior al señalar que el crecimiento en tamaño de las explotaciones debe ir acompañado de una planificación rigurosa. No basta con una buena gestión del día a día: es imprescindible anticipar el futuro mediante una planificación financiera, fiscal y patrimonial, incluyendo el relevo generacional.
Domínguez definió la planificación fiscal como una herramienta estratégica que permite alcanzar un equilibrio entre el cumplimiento normativo y el desarrollo económico de la empresa agraria, optimizando la carga tributaria mediante deducciones, exenciones y beneficios específicos del sector. La mesa se planteó, así, como una invitación a reflexionar y a trabajar con asesores especializados para diseñar el futuro de la explotación.
En el ámbito estrictamente fiscal, Enrique González, socio-director de Aragón en RBH Global, abordó el posible paso del sistema de módulos a la estimación directa en el IRPF agrario. Reconoció que este cambio suele percibirse como traumático por los agricultores, pero defendió que debe analizarse de forma objetiva y planificada, evaluando si la explotación está preparada para ello.
González explicó que la estimación directa refleja mucho mejor la realidad económica de la empresa y puede convertirse en una oportunidad de profesionalización y crecimiento, siempre que la transición se realice con el asesoramiento adecuado y en el momento oportuno.
Aportando una visión estadística, Luis Orodea, subdirector adjunto de Análisis, Coordinación y Estadística del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, expuso datos relevantes sobre fiscalidad agraria. Señaló que la mayoría de explotaciones que presentan el Impuesto de Sucesiones se concentran en Andalucía, Cataluña, Castilla-La Mancha y Castilla y León, aunque Aragón y Murcia registran los mayores importes medios. Indicó también que más de ochocientos mil empresarios agrarios tributan en módulos, frente a unas sesenta mil explotaciones en estimación directa, y destacó el descenso continuado de solicitudes de devolución del Impuesto sobre Hidrocarburos.
Finalmente, Juan Linares, director de la Asesoría Fiscal de Ibercaja, puso el foco en la transmisión generacional de las explotaciones agrarias. Defendió un asesoramiento integral que contemple no solo lo financiero, sino también lo fiscal, jurídico y la situación personal y familiar del titular. Subrayó que la transmisión debe planificarse a largo plazo, con diálogo entre padres e hijos, teniendo en cuenta la esperanza de vida, las posibles contingencias y la verdadera vocación de los herederos.
Linares destacó la importancia de aprovechar los beneficios fiscales del Régimen de la Empresa Familiar y concluyó que una planificación bien meditada no solo genera beneficios económicos y estabilidad durante décadas, sino que aporta un valor esencial: la paz familiar.
















