Aragón | 26/06/2026
El programa de televisión aragonés Tempero ha puesto el foco en la histórica transformación de los regadíos en Caspe y Chiprana, un proyecto en el que ha participado el ingeniero agrónomo y colegiado Javier Citoler, que no solo moderniza el campo local, sino que exporta el modelo de éxito aragonés a nivel mundial.
Tras décadas de espera, el horizonte agrícola de Caspe y Chiprana ha cambiado definitivamente. Según ha informado recientemente el programa Tempero de Aragón TV, la puesta en marcha de la balsa de almacenamiento del sector «acampador» marca el inicio de una nueva era para más de 3.600 hectáreas que, hasta hace poco, veían lastrada su viabilidad por los altos costes energéticos.
Ingeniería de vanguardia para desbloquear proyectos históricos
El ingeniero agrónomo Javier Citoler, de la consultora aragonesa Cingral, explicó cómo han logrado acometer actuaciones que llevaban décadas paralizadas, como el canal de Caspe de los años 60 o el proyecto del PVA de Val de Liana.
La solución técnica no ha sido individual, sino integral. Gracias a un Plan Director que analiza el sistema de forma conjunta, Cingral ha logrado que zonas que antes dependían de costosos bombeos ahora puedan regar por gravedad o presurización natural, aprovechando las infraestructuras existentes. Además, la integración de energía fotovoltaica ha permitido un hito económico para los agricultores: una reducción de casi el 80% en los costes de explotación.
Este cambio tecnológico ya se traduce en una huerta más productiva. Los antiguos sistemas de riego a manta están siendo sustituidos por hidrantes y sistemas de aspersión, lo que permite la transición hacia cultivos leñosos y la implementación de dobles cosechas, optimizando al máximo el rendimiento de la tierra.
Del Ebro a Ucrania: Un modelo exportable
El talento aragonés ha traspasado fronteras. Tal y como se destacó en Tempero, el Gobierno de Ucrania, a través del Banco Mundial, ha seleccionado a Cingral para diseñar su Plan Nacional de Regadíos, un reto mayúsculo que abarca 5 millones de hectáreas.
Javier Citoler subrayó que el interés de Ucrania no es exclusivamente tecnológico. En un país con infraestructuras energéticas dañadas por la guerra, la propuesta aragonesa de diversificar fuentes mediante energía fotovoltaica es vital. Sin embargo, Javier Citoler enfatiza que el mayor valor que aporta Aragón es su modelo organizativo y legal «No es solo un plan tecnológico, sino también organizativo y legislativo», afirmó.
Un futuro de esperanza
Aunque la guerra en Ucrania condiciona la ejecución de grandes infraestructuras como presas, el equipo de Cingral ya trabaja en soluciones que permitan revitalizar el sector en cuanto la situación financiera y la paz lo permitan.
Mientras tanto, en Caspe y Chiprana, la realidad es ya de esperanza. Lo que durante años fueron proyectos olvidados son hoy una realidad tangible que demuestra, como concluye el reportaje de Tempero, que la experiencia y el talento de los ingenieros agrónomos aragoneses están al servicio del progreso global.
